11 ago 2010

Isabel Allende y el Nacional de Literatura: historia de nunca acabar

Hace unos días la escritora chilena Isabel Allende, en el marco de la ''Fiesta de la Literatura Internacional en Paraty'',  dio una conferencia de prensa en la que defendió su condición de autora de best-sellers, y criticó que en su país parezca que "vender libros es pecado". Y fue más lejos, diciendo que  son "las calles" las que desean su victoria y que "eso es lo que importa".


Verán, fue este arranque absolutamente carente de modestia por parte de la creadora de ''La casa de los espíritus'' el que me motivó a redactar estas líneas: 


De verdad quisiera ser un poco más tolerante, pero no veo aún el porqué debería ser motivo de vergüenza para el país no otorgarle el tan mentado galardón a Isabel Allende. Ella no necesita del prestigio que le otorgaría recibir el Premio Nacional para seguir vendiendo libros -lo único que parece interesarle según se desprende de sus palabras-, lo otro en lo que pienso es bastante más triste: que el Premio Nacional necesite de los libros vendidos por Isabel Allende para validarse como reconocimiento. Porque ésa es la única razón que -al menos yo puedo vislumbrar- para que éste recaiga en ella.


Premiar a un autor ''porque vende libros'' es una actitud miope que genera anticuerpos en los lectores que compran, no por la imposición del mercado; sino por el simple placer de la lectura. 


No se puede adorar o endiosar a un autor sólo por su éxito, debe existir 'algo' detrás. En las enormes ansias de premiar a los que venden mucho se esconden el miedo a equivocarse, a usar un criterio propio, a ejercer el discernimiento crítico. Decir yo creo, yo pienso, yo leo, eso para algunos es autoritario y para otros, subversivo. Simplemente peligroso. Riesgoso. Pero más riesgoso aún es, por querer vender, ser insustancial, decir lo ya dicho mil veces sin reparar en las paradojas, en las sorpresas y en los conflictos que la lectura propia e independiente de los textos depara. En eso cae -en mi humilde opinión- la creadora de ''Paula''.


Para terminar, quiero pedirle a Isabel Allende que se detenga a pensar un minuto en lo siguiente: ¿habrán leído a sus competidores ''las calles''?

1 comentario:

  1. Lamentablemente los aspirantes más reconocidos son los que más carecen de modestia. Además de Isabel Allende, Antonio Skármeta dijo que él merecía el premio, y que yo sepa un premio no se pide (aunque sobren méritos), se gana calladito.

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